Duermevela en el sur de Tailandia (Flores en el baño)

Lentamente enderezo el cuello. Separo la cabeza de la pared. Abro los ojos. Oscuridad. Estoy sentada en… ¿la taza del baño? Alzo la vista. Veo la luna. Sigo su estela hasta el suelo. Veo flores. Flores. Hay flores en el baño. Intento moverme. Siento mil elefantes en estampida pasando por mi cuerpo. ¿Dónde estoy? Cierro los ojos.

Embajada de Tailandia en Kota Bharu (Malasia). Pasaportes. Fotos. 4 días. ¡4 días! El aburrimiento se apodera de mí.

Si entras por tierra a Tailandia tienes 15 días para visitar el país. Si entras vía aérea, 30. Si crees que vas a necesitar más días (y créeme, los necesitarás) debes pedir un visado de 60 días en la embajada. Si lo pides justo antes del fin de semana, te tocará esperar 4 días hasta que te lo den en una ciudad que parece no ofrecerte nada más que aburrimiento. Aunque, a menudo, las apariencias engañan.

Cuatro días en Kota Bharu, la ciudad frontera. Sin turistas. Sin prisas. Comes su comida. Paseas por sus calles. Observas. Aprendes. Vives su vida. ¿Qué es viajar sino eso? Cuatro días en Kota Bharu como un auténtico malayo.

Y llegó la hora de marchar. De fronteras y banderas. Aduanas. Cambio de caras. Nuevo país. Nueva lengua. Nuevo alfabeto. El sur de Tailandia.

La frontera de Malasia-Tailandia puede cruzarse a pie. Siéntete observado en un par de controles policíacos. Es extremadamente fácil si eres europeo. Una vez allí tienes varias opciones: visitar sus provincias sureñas, subir directamente hasta Bangkok en el centro del país, o intentar disfrutar de sus paradisíacas islas del sur (si los mozones te lo permiten). Sea cual sea tu elección, deberás vivir la experiencia ferroviaria del país. Y eso, amigo, sí que no tiene desperdicio.

Tren local. Asiento de madera. Ventanas abiertas. Puertas abiertas. Retrasos históricos. Lentitud. Duermo y despierto y vuelvo a dormir. Veo niños. Veo ancianos. La comida fluye sin parar por los vagones. Maletas por las ventanas. Tráfico de bebidas heladas. Sonrisas tailandesas. Llueve. Sale el sol. Vuelve a llover. 9 horas de trayecto. Me duelen los huesos. Oscurece y el vagón se queda vacío. Próxima parada, Pattalung.

En Tailandia existen dos tipos de trenes, los locales y los special express. Visto así dan ganas de coger los que presumen ser superrápidosdelamuerte y recorrerte el país en un periquete, ¿verdad? Pues no. Ambos son extremadamente lentos, ambos acumulan retrasos (hasta 7 horas en un trayecto de 6). Lo bueno es que ambos son económicos (entre 1 euro los locales y 5 euros los rápidos). 100% recomendables, pues además de permitirte disfrutar del paisaje lentamente (el que no se consuela es porque no quiere) te inmiscuirás en la cultura tailandesa hasta sus entrañas. Los turistas suelen escoger el autobús, pues te aseguras la hora de llegada, lo que confiere a los trenes una atmósfera de autenticidad impagable. Cuando subes a un tren en Tailandia sabes que pasarás todo el día en él. Así pues, han desarrollado un sistema de venta ambulante constante de comida y bebida. Totalmente legal. La economía de muchas familias depende de la venta dentro de los trenes de platos cocinados en sus casas. Así que ármate de paciencia y disfruta del viaje. Tal vez tardes dos días en llegar a tu destino, ¿pero qué es el destino sin el camino?

Despierto en Pattalung. Mi cuerpo agradece una cama después de la experiencia del tren local. Decidimos playa. Barco nocturno. Cierro los ojos. Veo el mar cuando los abro. Koh Tao. Estoy en una isla. Huelo selva. Oigo motos. Veo peces.

En Tailandia es difícil escoger entre sus numerosas islas. Están las del Oeste (seguro te suena Phuket o la de la The Beach de DiCaprio) y las del Este. De éstas, Koh Tao parece una buena elección. Pequeña, más cercana a Bangkok. Puedes llegar en barco nocturno (y así te ahorras una noche de hotel) por 12 euros. Allí hay turistas, no nos vamos a engañar. Es un lugar para disfrutar más de sus paisajes que de su cultura. Elige una playa tranquila aprovechándote de las ofertas en alojamiento de la temporada baja (estamos en Monzones, señoras y señores). Alquila una moto (4 euros al día para dos personas) y recórrete la isla con unas gafas y un tubo. Compra mangos y papayas y cómetelas observando sus puestas de sol. Aprovecha la omnipresencia del wifi y planea tus siguientes días. ¿Ya sabes dónde ir?

Otra noche en barco y deberán trasplantarme el cuerpo entero. Y lo que te rondaré morena. Seguimos con el tren. Llegamos a Bangkok. De embajadas y visados. Es lo que tiene la gran ciudad. Tráfico por doquier. Caro alojamiento. Comida barata. Amabilidad tailandesa. Festival hidú por sorpresa. Echo de menos el mar. ¿Y si nos vamos para volver? En marcha. A ver elefantes. Koh Chang.

De Bangkok debes aprovecharte. Las grandes ciudades tienen de todo, y aunque agobiantes, son útiles. Si planeas ir a Myanmar puedes tramitar el visado desde allí y gastarlo en 3 meses. Así que invierte un día en papeleos. Pero no bajes la vista. Observa a tu alrededor. Lo que parecía ser un aburrido día burocrático puede convertirse en todo un festival. Y es que se celebra el Navrati. Los hindús están de fiesta. Música, trance, flores y dioses. Y si has tenido suficiente, tómate un descanso y aprovecha los últimos días de playa antes de adentrarte en el místico norte de Tailandia. Hay más islas cerca de Bangkok. Un iryvenir te costará 23 euros. Koh Chang parece una buena elección. La isla del Elefante. Prepárate para 7 horas en un minibús donde no hay sitio para tus piernas y otra hora más de barco. Ahora sí, una vez allí, siempre puedes disfrutar de un reconstituyente masaje tailandés a orillas del mar.

Koh Chang. Moto. Casita en la playa. Estoy reventada del viaje. Voy a dormir. Me despierto. Necesito ir al baño. Recuerdo que éste no tiene techo. Espero que no esté lloviendo. Abro la puerta. Me siento. Sólo oigo las olas del mar. Hace aire y las flores del árbol del jardín planean hasta el suelo del baño. Sonrío. Hay flores en el baño. Tengo sueño. Mis ojos se cierran. Vuelvo a dormir.

Flores en el baño

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5 pensamientos en “Duermevela en el sur de Tailandia (Flores en el baño)

  1. Hay que escribir un libro con los comentarios que hacéis. Que buen se entiende, te hace sentirte allí. Aúpa esos viajeros. ¡¡Guapos!!
    No dejéis de contarnos cosas que son el oxígeno diario y os sentimos más cerca.
    PD. No se si saldrá bien pues estoy con el móvil.
    Más gitanas porfa.

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