Tempeh, ¿quieres casarte conmigo?

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A grandes rasgos podríamos definir el Tempeh como un producto alimentario sustituto de la proteína animal. Los vegetarianos y veganos lo conocen muy bien. Proviene de la fermentación de la soja. Nutricionalmente es una maravilla: bajo en grasas, rico en infinidad de vitaminas, minerales y fibra vegetal, aporte proteínico completo, fácilmente digerible, reconstituyente de la flora intestinal gracias a su carácter fermentativo…

Y tú dirás, ¿a qué viene ahora semejante adoración por un alimento vegetariano? Pues resulta que dicha maravilla alimentaria es originaria de Indonesia (presumiblemente de la isla de Java).

Acabáramos, ahora te escucho.

Y es que, piénsalo bien. Cuando el bolsillo aprieta la mente se vuelve creativa. Así que, en un país con pocos recursos económicos el coste de la producción de proteína animal es un lujo que pocos pueden permitirse. Ahí es donde aparece la soja, esa barata legumbre rica (riquísima) en proteína completa. Problema, no hay quien se trague (y menos digiera) una semilla de soja. Por dios, qué cosa más dura, insípida e infumable. Solución, fermentémosla. Podríamos decir que la fermentación es una pre-digestión que se ahorra el cuerpo serrano, nos ahorra trabajo y nos deja el alimento listo para aprovecharnos de él. De esta manera podemos asimilar las proteínas (y toda la retahíla de nutrientes asociados). Estos indonesios son lo más.

Sí, ya, pero a ver, ¿a qué sabe eso?

Ahí me has pillado. El sabor así tal cual no es nada del otro mundo. La textura se parece a la de la carne, pero debes cocinarlo para darle tú el carácter que más te guste. Aquí suelen comerlo frito y aliñado con salsa de cacahuete, por ejemplo. (https://estonossepara.com/2013/12/28/salsa-de-cacahuetes-indonesia-para-no-aburrirse/)

Puedes producir Tempeh en casa (aunque es un coñazo, ya te lo digo de antemano). En occidente es fácil encontrarlo ya preparado. Pero si aun así te apetece intentarlo, te cuento el proceso: debes moler las semillas de soja, después dejarlas en remojo un día, cocerlas media hora en agua con vinagre, escurrirlas bien de bien y pasar a fermentarlas añadiendo esporas del hongo Rhizopus Oligosporus y dejándolo a 30ºC hasta dos días.

Que sí, que es mejor comprarlo hecho ya.

Sea como sea, te animo a probarlo, aunque te parezca un alimento de esos raros vegano-extraños-filosófico-natural-herval-modernodelamuerte. No lo es. En realidad es un alimento antiguo con años de tradición en Indonesia, saludable donde los haya.

Atrévete. Verás cómo acabas pidiéndole matrimonio.

 

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5 pensamientos en “Tempeh, ¿quieres casarte conmigo?

  1. Y digo yo, que el tempeh cómo se vende, en tarritos de cristal, bandejas, cajitas,.. vamos que no me lo imagino, desde luego parece mágico.

  2. Pingback: Nasi campur (o lo que viene siendo arrozcontodo) | estonossepara

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