Apelando a la buena voluntad

NZ19

Suele pasar que, cuanto más confían en ti, mejor sueles portarte. Y es en esa premisa en la que se basan muchos agricultores y granjeros de Nueva Zelanda para vender sus productos. Evitando los intermediarios y promoviendo el pequeño comercio y de proximidad, es común encontrarse por las carreteras pequeños puestos de frutas, verduras, huevos o conservas apelando a la buena voluntad. En ellos, el producto reposa sin más, libre, desprovisto de cualquier puerta o cadena. Una nota (usualmente escrita a mano) sugiere depositar una cantidad de dinero en una hucha. Tú lo ves, y dudas… Ellos confían en ti y tú… acabas portándote bien. Podrías coger la bolsa y echar a correr, es tan fácil… Pero no lo haces. Se trata de gente confiando en gente. Y así es como suele funcionar la cosa. Así sí.

Uno de los productos de venta estrella son las mermeladas. Hay tanta y tanta fruta y son tan y tan pocos… que deben conservarla para no echarla a perder. Y ya que estamos en Nueva Zelanda, te propongo una mermelada de kiwi, inusual pero muy práctica por su alto contenido en fibra. Y la cosa iría así:

Pela y trocea groseramente un kilo de kiwis. Mézclalos con medio kilo de azúcar y déjalos reposar entre dos horas y una noche. Puedes rociarlos con el zumo de medio limón. Pasado el tiempo de reposo, llévalo a cocer removiendo de tanto en tanto hasta conseguir la textura deseada. Cuanto más cuezas, más agua se evaporará y más espesa quedará tu mermelada.

Previamente, prepara los tarros de vidrio. Puedes esterilizarlos hirviéndolos o bien poniéndolos en el horno a 180 grados durante 15 minutos. Asegúrate que cierran perfectamente.

Rellena los tarros con la mermelada aún caliente, ciérralos y colócalos boca abajo hasta que se enfríen. Así se hará el vacío.

Y una mañana de domingo, corta unos trozos de queso suave y cúbrelos con la mermelada de kiwi. Y mientras disfrutas con tu propio trabajo acuérdate de los neozelandeses y su buena voluntad.

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4 pensamientos en “Apelando a la buena voluntad

  1. Entiendo que ellos no le ponen precio a esas bolsas de fruta, ni tampoco están allí vigilantes, tu depositas el dinero en esa hucha y te llevas la mercancía, ¿es así?
    La receta habrá que probarla y con queso, estará de rechupete.
    Besicos..

  2. así debería ser toda la humanidad…que triste que se echen a perder estas buenas costubres…la confianza, la buena voluntad… me ha encantado el post…un beso muy fuerte a los dos!

  3. Qué bueno, me encanta ver que es posible otro modo de hacer las cosas. Ojalá éste fuera el que se globalizara. Muchos besos pareja. Esperamos vuestros post con expectación.

  4. No había visto este post (perdón! se me había escapado!) y me ha encantado a mi también.
    Es verdad que cuanto más confian en uno, uno responde mejor 🙂 Un bravo por los agricultores de Nueva Zelanda.
    Lo de la receta… ni te cuento qué bien suena! Me PIRRAN las mermeladas!

    ¡¡¡¡Gracias!!!!

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