Miel en los labios

Uyuni15

Esa sensación de querer más, de saber a poco. La de quedarte a medias. Esa miel en los labios que no alcanzas a saborear. Así es el sur de Bolivia. La nada que te pasarías una vida admirando, estando sin más. El vacío en soledad.

Tres días. Tres días en un jeep no te son suficientes. A cada parada suplicarías más tiempo. Tiempo para estar… como esperando que, por osmosis, pudieras llevarte en ti algo de allí.

En el Salar de Uyuni te sentirás desaparecer. El mismo hipnotizante paisaje durante kilómetros y kilómetros de suelos cuarteados de sal. El horizonte no existe en el Salar. No hay final. El cielo es un espejismo invertido en tu retina. No piensas. Sólo sientes allá.

La primera noche pasará bajo un congelado cielo de estrelladas estrellas. No importarán los grados bajo cero, la falta de higiene. Comer mal. Dormir peor. Lo que te aguarda al amanecer valdrá la pena.

Vuelves a subir al jeep, polvoriento tanto como tú, para esta vez, entre volcanes imponentes, verte rodeada de desierto. El desierto de Siloli se extiende hasta donde tus ojos puedan ver. Y ven, ya lo creo que ven. Todos los marrones están allá. Y entre tanto, la contradicción. Lagunas. Lagunas en medio de desiertos. Lagunas entre volcanes. Lagunas de todos los colores. Coloradas, azules, verdes, repletas de rosados flamencos. Más tiempo por favor. La miel a penas asoma a endulzar tus labios cuando la (aún más) fría noche te envuelve de nuevo.

La Reserva Nacional Eduardo Avaroa te espera en tu último día ya. El sol asomando lentamente entre los cerros irá iluminando una a una las montañas andinas más altas de la frontera entre Bolivia, Chile y Argentina. Y tú lo verás. Volcanes en erupción, fuentes termales, géiseres. Vuelven las lagunas a 5000 metros de altura. Como si de un decorado se tratase. Naturaleza en estado puro. Y tú en medio de ella empequeñecida por la magnificencia de su belleza.

El jeep te devolverá al punto de partida durante el atardecer mientras te ofrece unas necesarias horas de reflexión. Tu mirada puesta en la ventana, tus manos en el cristal. El paisaje se irá deshaciendo, normalizando, creando en tu mente una sensación onírica. Lo vivido, lo sentido esos tres días restará cual duermevela en tu subconsciente, cuando en el bus de vuelta a La Paz, esa misma noche, sentirás la dulzura de la miel en tus labios y sabrás que fue real.

Uyuni30

Anuncios

2 pensamientos en “Miel en los labios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s