De lo que pasa en Machu Picchu

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Lo que pasa en Machu Picchu es la historia misma del hombre, la devastadora naturaleza del ser humano, la repetición de un mismo patrón por los siglos de los siglos.

Machu Picchu, una de las Siete Maravillas del Mundo, ejemplo arquitectónico, lugar impregnado de misticismo y energía. Rodeado de montañas imposibles, agua, historia. Puedes quedarte con una visita rápida, vacía, para decir: sí, yo estuve en Machu Picchu. Puedes hacerte las fotos de rigor, el selfie que todos envidiarán. O Puedes mirar más allá. Levantar tus ojos de las ruinas y observar.

Lo que le pasa a Machu Picchu es el turismo, el negocio y la explotación. Para acceder al lugar la única opción oficial es un tren de 3 horas cuyo precio no baja de 100 dólares ida y vuelta. Para los viajeros de bajo presupuesto no queda otra que escoger la opción no oficial: 8 horas de autobús por un serpenteante (eufemismo de peligroso, para las madres) y estrecho camino sin asfaltar que rodea montañas con precipicios e inesperados saltos de agua. Cada vez más turistas eligen esa opción, cada vez se hace más peligrosa la ascensión. Nadie arregla la vía pues interesa que todos pasen por caja ayudando a engordar las arcas de las empresas (extranjeras) que gestionan el tren.

Después del largo viaje debes pasar noche en Aguas Calientes, un pueblo de mentira a 10km de las ruinas. Precios abusivos por dormir, abusivos por comer, abusivos por beber. La entrada media a Machu Picchu por un día son 50 dólares sin guía. Suma y sigue. En estas fechas pasan 2500 personas diarias por las ruinas. Multiplica.

Y después de todo eso lo que se espera es que la región de Machu Picchu sea, cuanto menos, económicamente rica. Nada más alejado de la realidad. Un breve viaje en autobús por los alrededores de Cusco y te darás cuenta de que toda esa riqueza que genera el fenómeno Inca no se queda aquí. Indígenas sin techo persiguiendo el sueño de la gran ciudad atrapados en su propia realidad. Conductores de autobús malpagados, explotados. Pobreza y miseria.

Lo que pasa en Machu Picchu es dominación, abuso, vuelta al colonialismo. Y lo triste es que no sólo pasa aquí. Y lo triste es que no se puede cambiar. Y lo triste es que yo… también tengo un selfie en Machu Picchu.

 

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