Estados Unidos de América, sigue soñando chaval

GrandCanyon3

Ni se te ocurra, están fuera de tu alcance, jamás te los vas a ligar, olvídalo. Déjame ponerlo más claro: ni-de-co-ña. Ni en tus mejores sueños. Necesitarías más de una vida. Y tú, iluso, ¿quieres hacerlo en un mes? Llegar y besar. Porque crees que los conoces, ¿verdad? ¿Eres de ésos? Pues permíteme el descaro de llevarte la contraria. Uno no puede pretender conquistar a los Estados Unidos de América tan fácilmente. Tú y tus delirios de grandeza.

Y veo tu táctica, créeme cuando digo que la veo. La típica jugada de dossemanasenlacostaeste-dossemanasenlacostaoeste y caerán rendidos a mis pies – piensas arqueando una ceja. Suficiente. De hecho, sé cómo hablan, cómo viven, qué (mal)comen, conozco sus vicios, sus costumbres. No. No no no. No tienes ni idea.

Puede que hayas tenido su patriotismo, sus hamburguesas, su sueño americano, sus tallas XXL, su bandera, su acento y sus guerras hasta en la sopa. Pero acércate, te contaré un secreto al oído. Aún esconden algo. Se han dejado lo mejor.

Su Naturaleza.

El secreto mejor guardado vive en sus árboles, montañas, cascadas y animales. Su historia geológica te eriza la piel. Diversidad biológica por doquier.

Así que la próxima vez que te envalentones a venir -porque vas a regresar- asegúrate de llenar el tanque de gasolina, poner primera y perder la noción del tiempo. Y así, despacito, recorrer sus infinitas rectas con las ventanillas bajadas. Ir de pueblo fantasma en pueblo fantasma, de bola del oeste en bola del oeste. Vivir en sus parques naturales. Acostarte con ellos. Desconectar del mundo y de ti. Vivir sin wifi, de nuevo sin ducha. Dormir en sus bosques al calor de sus hogueras. Salvajear.

Y sólo así, cuando ellos hayan sentido el pasar de tus ruedas por cada uno de sus inhóspitos rincones, empezaremos a hablar sobre tus posibilidades.

Mientras tanto, sigue soñando chaval.

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